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Una selección de artículos de máximo interés para tu salud, confeccionados por Elena Perea



Equilibra tu calcio, como asimilarlo correctamente. PDF Imprimir E-mail
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El calcio desempeña diversas funciones vitales en el organismo además de ser el principal constituyente de huesos y dientes. Para optimizar la salud y evitar los numerosos desordenes relacionadas con una mala distribución del calcio conviene saber cuanto calcio consumimos y sobre todo ayudar a nuestro cuerpo a que sepa aprovecharlo.


Del kilo y medio de calcio que se encuentra en el organismo, un 99% está localizado en los huesos y los dientes, confiriendoles dureza. El 0,2% restante se encuentra en la sangre y los tejidos blandos. Es muy importante que la concentración de calcio en la sangre y en los tejidos se mantenga dentro de unos estrechos límites. En este sentido los huesos actuan como una reserva de calcio que se encuentra inactivo y del que se extrae calcio cuando disminuye la concentración en sangre. Los huesos por lo tanto están en un estado constante de renovación y descomposición. Una inadecuada calcificación de los huesos produce problemas como la osteoporosis, osteomalacia y osteitis deformante.


Osteoporosis:
La osteoporosis es un problema extremadamente corriente hoy en dia entre las mujeres mayores de 50 años, hasta el punto de que se considera parte del proceso de envejecimiento. La descalcificación de los huesos puede ocurrir por una simple deficiencia de calcio en la dieta. Sin embargo, la dieta actual de los paises industrializados no es una dieta pobre en calcio sino más bien lo contrario.


Es cierto que los estrógenos, las hormonas sexuales femeninas, favorecen que se deposite calcio en los huesos y que la bajada de los niveles de estos al llegar a la menopausia predispone hacia la osteoporosis. No obstante, es muy poco corriente que mujeres que viven en sociedades que no están influidas por el modo de vida y los hábitos alimenticios de los países desarrollados desarrollen esta enfermedad. Así sucede sobre todo en el sudeste asiático. En esos países las mujeres no toman productos lácteos, pero tampoco padecen de osteoporosis, a pesar de ingerir mucho menos calcio que las occidentales.


Tratamiento Tradicional:
El tratamiento tradicional para frenar la descalcificación de los huesos consiste en aportar dosis altas de calcio con la esperanza de que, al aumentar la ingesa parte del calcio se podrá aprovechar. Pero esta medida no soluciona el problema de fondo que es una mala asimilación del calcio presente en la dieta. Además, una suplementación excesiva de calcio cuando el organismo no es capaz de asimilarlo correctamente puede tener consecuencias graves derivadas de la acumulación de calcio en las arterias, las articulaciones u órganos como el riñón y el hígado.


Buena asimilacion del calcio:
La clave para mantener unos huesos sanos y fuertes es entender que el problema no se soluciona con una mayor ingesta de calcio sino con una buena asimilación del ya presente en la dieta. Como sucede con muchas otras disfunciones del metabolismo, lo mas importante para mantener la salud y prevenir la enfermedad es encontrar el equilibrio. Los excesos de nutrientes como el sodio, el fósforo o el flúor, el consumo excesivo de productos lácteos, proteínas de origen animal y azúcares, o la deficiencia de minerales como el magnesio, el cinc y el boro desequilibran el organismo y dificultan la acumulación de calcio en los huesos. Estos excesos y deficiencias son extremadamente comunes en las sociedades industrializadas lo que explica porque en otros países donde la ingesta de calcio es menor no sean tan frecuentes los problemas de descalcificación.


Para favorecer la absorción intestinal del calcio en la dieta recomiendo un preparado de flora bacteriana que incluya varios millones del microorganismo L. Acidofilus. Aminoácidos como la lisina y la arginina también pueden ayudar ya que actúan transportando el calcio a través de la membrana de las células intestinales.

 
Terapia enzimática PDF Imprimir E-mail
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La dieta actual no incluye generalmente los suficientes alimentos crudos y le sobran alimentos manipulados. El resultado es un empobrecimiento enzimático que tiene efectos en nuestra salud.


El uso de enzimas digestivas para el tratamiento de enfermedades es muy antiguo. Los mayas y otros pueblos aplicaban hojas de papaya, que contienen una enzima denominada papaína, en ulceraciones malignas. Pero fue a principios del siglo XX cuando investigadores alemanes descubrieron que ciertas disfunciones del organismo estaban relacionadas con la actividad de las enzimas.

El jugo pancreático, rico en enzimas, se empezó a usar entonces para el tratamiento del cáncer.  Hoy, la enzimoterapia, nombre que recibe el uso terapéutico de enzimas, se utiliza cada vez mas en tratamientos para mejorar las digestiones, eliminar virus, estimular las defensas, acelerar la curación de las heridas y suprimir los mecanismos inflamatorios.

Existen dos clases diferentes de enzimas; las digestivas, que nos ayudan a descomponer yasimilar los alimentos, y las enzimas metabólicas, que tienen un papel fundamental en el mantenimiento de los procesos vitales. Pero, además, los alimentos crudos nos proporcionan también enzimas que nos ayudan a digerir los alimentos.


Los órganos digestivos como el páncreas y el hígado son los encargados de producir la mayoría de las enzimas digestivas, y el resto deben ser aportadas por alimentos frescos no cocinados, como frutas, verduras crudas, germinados, algas, semillas y  nueces, productos lácteos no pasteurizados y suplementos de enzimas. Cuando la dieta es pobre en enzimas, el páncreas tiene que hacer un esfuerzo mayor para producir enzimas digestivas. Si el páncreas está trabajando en exceso, se produce una deficiencia de enzimas metabólicas vitales para el buen desarrollo de todas las funciones celulares.


La terapia enzimática  actúa mejorando la función digestiva y asegurando una buena digestión y asimilación de los nutrientes. Las digestiones insuficientes establecen unas condiciones propensas a la enfermedad; por ejemplo, los alimentos no digeridos apropiadamente favorecen una flora intestinal dañina, las proteínas se pudren, los carbohidratos fermentan y las grasas se vuelven rancias. Esto favorece la formación de compuestos tóxicos como las nitrosaminas y el amoniaco, conocidos carcinógenos. Asimismo, las proteínas sin digerir, llamadas péptidos, pueden entrar a la circulación sistémica, donde el sistema inmunitario las reconoce como elementos extraños y las ataca, dando lugar a reacciones alérgicas.


Las enzimas digestivas ingeridas fuera de las comidas actúan contra la enfermedad de forma más directa, atacando, por ejemplo, la cubierta proteica de las células cancerígenas, los tumores o virus; destruyendo los complejos inmunológicos dañinos, disolviendo coágulos sanguíneos o disminuyendo la inflamación. Las enzimas pancreáticas se han utilizado para detectar antígenos en la superficie de las células cancerosas, permitiendo que el sistema inmunitario los identifique y los destruya, y también para estimular la función inmunitaria. Además las enzimas proteolíticas degradan la cubierta de células cancerosas, que están compuestas de proteínas y así consiguen que la quimioterapia sea más efectiva y funcione en dosis menores.


Por otro lado, diversos estudios clínicos han demostrado los efectos positivos de una terapia de enzimas contra el virus herpes zoster y las verrugas. Los virus, como las células cancerígenas, se hallan cubiertos de una capa proteica que puede ser digerida por enzimas proteolíticas. Otro terreno prometedor para la enzimoterapia son las enfermedades autoinmunes. Estas surgen cuando el sistema inmunitario ataca los propios tejidos y órganos, creando complejos inmunológicos que causan lesiones e inflamación. Entre ellas se encuentra la esclerosis múltiple, la artritis reumatoide, la diabetes juvenil, el lupus o la colitis. La enzimoterapia actúa en estos casos destruyendo los inmunocomplejos, evitan su formación y disminuyendo la inflamación.


La enzimoterapia también se está utilizando en afecciones vasculares para disolver los coágulos sanguíneos e impedir que la sangre se coagule, para inhibir la formación de depósitos en las arterias y para reducir el espesor de la sangre. Está indicada por tanto en casos de flebitis, trombosis, arteriosclerosis e insuficiencia venosa.


¿Para qué sirven los suplementos de enzimas?


Tomadas junto a los alimentos, las enzimas mejoran la digestión de las proteínas, carbohidratos y grasas y están indicadas en los siguientes tratamientos:


•    Obesidad, fibrosis quística: enzimas pancreaticas, lipasa, bilis de buey
•    Flatulencia, hinchazón abdominal: enzimas pancreáticas, amilasa.
•    Asma, eccema, alergias, síndrome del colon irritable: pepsina, betaína clorhidrato, enzimas pancreáticas


Tomadas fuera de las comidas están indicadas en:


•    SIDA: pancreatina, papaina, lipasa, amilasa, bromelina, tripsina y quimiotripsina, junto con bioflavonoides.
•    Verrugas, herpes zoster: tripsina, quimiotripsina, proteasa.
•    Cáncer: pancreatina, pepsina, betaína clorhidrato, bromelina, papaína, tripsina, qumiotripsina, lipasa, amilasa
•    Tumores benignos de mama: enzimas proteolíticas junto con vitamina E.
•    Esclerois múltiple: pancreatina con ácidos grasos esenciales.


Finalmente las enzimas proteolíticas tomadas fuera de las comidas pueden mejorar las afecciones vasculares, tratar heridas, disminuir la inflamación, mejorar la artrosis y los reumatismos.
Alimentos frescos y crudos


Las enzimas se encuentran en los alimentos frescos y crudos y son muy sensibles al calor: se destruyen a temperaturas a partir de 30ºC. Freir los alimentos es, en este sentido, uno de los peores métodos de cocción ya que se emplean temperaturas muy elevadas. Ocurre lo mismo con la pasteurización, el enlatado y los microondas, por las altas temperaturas.
Una dieta a base de alimentos cocinados y procesados obliga al páncreas a segregar mayor cantidad de enzimas digestivas, y por tanto dedica menos energía a producir enzimas metabólicas lo que a la larga lleva a un agotamiento enzimático.


No es sin embargo, necesario seguir una dieta estrictamente crudívora, pero si es importante incluir cada día alimentos no desnaturalizados y ricos en enzimas vivas como frutas y verduras frescas, germinados, algas, semillas, frutos secos y productos lácteos no pasteurizados. Una alimentación integral, biológica, rica en verduras y frutas frescas es a su vez rica en minerales y vitaminas, nutrientes necesarios para que el organismo produzca sus propias enzimas mas eficientemente.

 
Salud intestinal, el camino hacia la curación PDF Imprimir E-mail
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Cuando un organismo está debilitado suele haber varias funciones afectadas, pero es fundamental encontrar cual de ellas ha contribuido al debilitamiento de las demás, esta necesitará ser tratada primeramente. Las causas primarias de la enfermedad según el Dr. Bach son la mala nutrición, la falta de energía vital y el exceso de toxinas. Un muro intestinal sano va a ayudarnos a conseguir una buena asimilación de los nutrientes y a la vez una disminución de nuestra carga tóxica. Diariamente nos estamos alimentando y el alimento que ingerimos es nuestra fuente diaria tanto de vitaminas, minerales, ácidos grasos y nutrientes esenciales para la salud, como de toxinas y sustancias quimicas que aumentan nuestra carga tóxica. De algún modo diariamente estamos haciendo un tipo de terapia nutricional nos demos cuenta de ello o no. Diariamente influimos en la salud de nuestras células y tejidos con las sustancias que ingerimos, tanto de forma positiva como negativa. Tenemos esta herramienta a nuestra entera disposición, siempre será mejor saber utilizarla para nuestro beneficio.

Nuestra primera toma de contacto con el alimento que ingerimos a diario ocurre en la boca. Una comida bien masticada es más fácil de ser atacada por las enzimas digestivas. Una infección en la boca, una mala masticación, exceso de estrés a la hora la comida, o la presencia de empastes de mercurio pueden boicotear cualquier tratamiento ya que la causa primaria sigue afectando la salud.


Los siguientes pasos serán la digestión de los alimentos en el estómago y su absorción final en el intestino. Para que los alimentos sean digeridos completamente, no dejen ningún residuo tóxico y no interfieran con los procesos metabólicos, cada enzima y jugo digestivo deben ser segregados en la cantidad adecuada y en el momento preciso y la pared intestinal debe encontrarse en un buen estado de salud. Si esto no es así, se produce una mala digestión o una mala absorción de los alimentos, lo que puede estar relacionado con una infinidad de problemas de salud, ya que no sólo somos lo que comemos sino que somos lo que absorbemos de nuestra dieta.

El intestino es una parte del organismo donde tienen lugar tanto la digestión final de los alimentos, su absorción y asimilación así como la síntesis de vitamina K y parte de las vitaminas B. En el intestino se asimilan los nutrientes esenciales que hemos extraído del alimento y que son fundamentales para la salud de nuestras células y el correcto funcionamiento de todos los procesos bioquímicos que tienen lugar en el organismo. Básicamente, necesitamos nutrientes para crecer, producir energía, combatir las enfermedades, reparar tejidos dañados y mantener una salud óptima. Pero el muro intestinal también nos protege frente a la invasión de organismos externos asi como de toxinas presentes en los alimentos. Es por esto que es fundamental que el muro intestinal esté sano, que permita la absorción de los nutrientes y a la vez nos proteja frente a agentes externos. Si la flora intestinal no es la correcta y el intestino tiende a tener materia fecal adherida puede incluso estar contribuyendo a nuestra carga toxica generando sus propias toxinas.


Un muro intestinal permeable, inflamado, debilitado o con materia fecal adherida puede ser una de las causas primarias que debilitan la salud ya que,


1.    Un muro intestinal con materia fecal adherida no permite una buena absorción de los nutrientes presentes en la dieta ni de los suplementos que tomemos.
2.    Un muro intestinal permeable permite la entrada a la circulación sanguínea de sustancias parcialmente digeridas lo que afecta a nuestro sistema inmunológico.
3.    Un muro intestinal inflamado produce diarrea crónica y colon irritable.
4.    Un muro intestinal debilitado produce estreñimiento, hemorroides y divertículos.
5.    Cuando hay estreñimiento o materia adherida al colon se generan toxinas en el intestino que pasan a la circulación sanguínea y a los tejidos y a la vez los mecanismos de limpieza y desintoxicación están bloqueados.
6.    El sistema linfático se congestiona ya que no puede drenar en el intestino la mucosidad con lo que se produce inflamación, catarros y mucosidad excesiva.


Cómo podemos mejorar nuestra salud intestinal
El intestino es un órgano que responde muy bien a un tratamiento nutricional, ya que tenemos fácil acceso a sus contenidos a través de la alimentación. Cuando el intestino no está en una buena condición de salud le hace falta una alimentación que le ayude a regenerarse. Los alimentos mas difíciles de digerir como las proteinas animales, los lácteos o aquellos que dificultan la digestión como los azúcares deberán por tanto restringirse. Aquellos que  contienen clorofila, fibra, vitaminas y minerales esenciales como son sobre todo los vegetales de hoja verde, así como cereales integrales, legumbres, frutas, verduras y semillas, deberán incrementarse.

Para cambiar el pH intestinal y favorecer el equilibrio de la flora bacteriana hace falta un buen suplemento de Lactobacillus acidofilus, L. Bulgaricus o Bifidobacterias entre otros. Un ayuno bien dirigido nos ayudará a eliminar la materia fecal adherida y desintoxicar el organismo, esto mismo se puede conseguir tambien con hierbas emeticas y carminativas, con enemas o con irrigaciones de colon.


En el caso del colon irritable, la colitis ulcerosa o la enfermedad de Chron hace falta tratar el sistema nervioso que afecta directamente a la contracción del muro intestinal. Esto se consigue equilibrando la dieta y con suplementos de vitaminas y minerales específicos para el equilibrio nervioso.


Cuando hay inflamación de la mucosa intestinal hay que descartar primero la presencia del hongo Candida Albicans. Este hongo si se encuentra en una cantidad excesiva en el intestino puede provocar inflamación y permeabilidad del muro intestinal. Una vez disminuida la presencia de hongos en el intestino (lo que se consigue a través de la dieta y suplementos) el muro intestinal se regenerará con la ayuda de la vitamina A y suplementos como la L-Glutamina o el regaliz desglicirrizado.

 
Entender la compulsión por comer PDF Imprimir E-mail
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¿De donde vienen los antojos y la compulsión por comer determinados alimentos? Hay una tendencia a no reconocer ni desear aquellos alimentos más sanos para nosotros, sino al contrario, normalmente los alimentos que más nos “gustan” son aquellos que menos efectos beneficiosos tienen para nuestro organismo. A veces tenemos deseos de algo dulce, o salado, o nos apetece algo grasiento o necesitamos un estimulante como el café o la coca cola. Otras veces ansiamos comer alimentos concretos que mejoren nuestro estado nutricional como por ejemplo las naranjas por su alto contenido en vitamina C.  Nuestro organismo bajo determinadas circunstancias nos pide cierto tipo de alimentos pero esta apetencia no siempre responde a una necesidad real de ese alimento.


Entender el fenómeno biológico que hay detrás de los antojos es fundamental a la hora de recuperar unos buenos hábitos alimenticios. Estos mismos alimentos que tanto nos gustan pueden estar generando un desequilibrio en nuestro organismo que haga que los necesitemos para encontrarnos bien. Por ejemplo, algunos alimentos como el chocolate aumentan los niveles de serotonina en el cerebro pero a la vez son alimentos altamente adictivos que podemos llegar a comer de manera compulsiva. Tenemos que entender qué desequilibrios estamos generando con nuestra elección de alimentos y remediarlos para poder entender los mensajes de nuestro organismo y  recuperar el instinto que nos ayude a mantener una nutrición optima para la salud.
Bajadas de glucosa


La hipoglucemia se define en términos generales como una caída del azúcar en la sangre, es decir, de unos niveles de glucosa que, en determinados momentos del día, bajan demasiado. Cuando los niveles de glucosa bajan tenemos más deseo de azúcares, estimulantes y carbohidratos refinados. Pero a su vez la hipoglucemia se produce cuando se abusa de estos mismos estimulantes que generan un auténtico círculo vicioso. El consumo frecuente de azúcares y estimulantes agota a las glándulas adrenales que cada vez se verán más incapacitadas para estabilizar la glucosa en la sangre y nos produce deseos de alimentos a deshoras, deseos de dulces, chocolate, café, alcohol o coca colas.


Elimina aquellos alimentos que alteran la glucosa en sangre como todos los dulces y los estimulantes pero no dejes de comer de manera regular a lo largo del día, sin que pasen más de cuatro horas sin ingerir alimentos complejos como frutos secos crudos, semillas, cereales integrales, fruta .

Alergias a alimentos
Es muy posible que en la compulsión por comer ciertos alimentos de manera frecuente existan adicciones auténticas. Las alergias alimenticias son intolerancias a ciertos alimentos que pasan por diversas fases. En una primera fase, la alergia es aparente, es decir, desencadena un síntoma como puede ser ronchas en la piel. Cuando el organismo ya se ha acostumbrado a la presencia del alimento que causa la alergia el paciente se vuelve adicto a este alimento o necesita comerlo de una manera regular que puede llegar a ser compulsiva.


Si tienes un deseo excesivo por algún alimento en particular lo primero que debes hacer es excluirlo de tu dieta en todas sus formas durante un periodo de al menos un mes, luego sentirás mejor si realmente te gustaba o lo necesitabas. Los alimentos que más comúnmente causan alergias son el trigo, los lácteos, el café o el chocolate.


Alimentos sanos frente a alimentos que engordan
Se ha dado excesiva importancia a las dietas hipocalóricas para adelgazar por lo que hay una tendencia a clasificar a los alimentos entre los que engordan y los que no engordan por su contenido calórico, en vez de entre los que nuestro organismo necesita para estar sano y los que nos desequilibran y aumentan nuestra carga de toxinas. De esta manera acabamos deseando con mayor fuerza aquellos alimentos prohibidos altos en calorías porque no hay una razón de salud para excluirlos pero sólo un deseo de mejorar la imagen exterior.
Elige alimentos ricos en nutrientes que sientas te están beneficiando y aportando vitalidad y sobre todo disfruta comiéndolos.  Recuperarás el equilibrio cuando no te castigues dejando de comer, sino que te quieras comiendo.


Alimentos refinados y procesados
Si nos alimentamos a base de alimentos procesados, refinados, envasados y desnaturalizados podemos producir un déficit de micronutrientes como vitaminas o minerales. Este déficit desequilibra aún más nuestro organismo que acaba pidiendo una cantidad excesiva de comida para poder compensar sus carencias lo que puede desembocar en una manera compulsiva de comer. El pan blanco, la harina refinada y el arroz blanco tienen una deficiencia de nutrientes como el zinc y la vitamina B1 y dañan el estado del intestino con lo que se dificulta la absorción de los alimentos. Los alimentos enlatados tienen en general menos magnesio, potasio, hierro, aminoácidos y vitaminas B y C.


Consume siempre que puedas alimentos biológicos, éstos no solo tienen una menor carga de toxinas al no contener residuos de pesticidas sino que también son más ricos en nutrientes. Dedícale tiempo a la cocina y huye de los alimentos ya preparados y no te olvides de  comer a menudo frutas y verduras crudas.
Ladrones de nutrientes


El azúcar, el café, el té negro y el chocolate entran dentro de un grupo de alimentos que podemos denominar ladrones de nutrientes pues no solo no nos aportan nutricionalmente sino que nos roban de nuestras reservas. El consumo excesivo de azúcar afecta negativamente a la absorción de minerales, en especial magnesio, y agota las reservas de vitamina B1 o tiamina. El café y el té tienen el mismo efecto sobre la tiamina. Además de hacernos perder tiamina, el té y el café inhiben la absorción del hierro, desequilibran los niveles de sodio y potasio debido a su efecto diurético y en general desmineralizan los tejidos. Un organismo con carencias siempre va a tender a comer de manera desequilibrada.


Elimina el azúcar, café, té y chocolate entendiendo que lo haces porque te pueden producir carencias de nutrientes. Tu organismo y tu salud te lo agradecerán y te darás cuenta que puedes vivir perfectamente sin ellos.
Alimentos salados


Nuestras necesidades diarias de sodio varían entre 0.5 g y 1 g. Una dieta que contenga alimentos procesados, ahumados, aceitunas, pan, galletas, cereales tipo cornflakes y queso puede llegar a niveles de sodio de hasta 15g al día. Un exceso de sodio en las células las debilita y sobrecarga además de dificultar la absorción del calcio y el magnesio. El exceso de sodio en la célula produce ansiedad por alimentos salados ya que cuanto más sodio tenemos en el organismo más necesitamos para mantener el equilibrio homeostático celular.


Reduce paulatinamente la sal en todas tus comidas cocinadas y aliña tus ensaladas con salsas hechas con especies y hierbas frescas como pimienta negra, ajo, cebolla, jengibre, orégano, tomillo, cilantro, albahaca, mostaza, etc.


Dietas altas en proteína
El comer un exceso de proteína animal y en cambio discriminar la ingesta de carbohidratos complejos como pueden ser cereales integrales o legumbres puede ayudar a perder peso inicialmente. Pero estas dietas hiperproteicas son deficientes en vitamina C, producen perdidas de calcio y tienen un alto contenido en colesterol. Estas dietas a la larga causan  nausea y fatiga y acaban produciendo un deseo compulsivo de alimentos feculentos. Cualquier dieta nutricionalmente desequilibrada nos va a llevar a comer compulsivamente a la larga pues nuestro organismo va a acabar deseando aquellos alimentos que le suplen sus carencias de manera también descompensada.


Siempre elije una dieta con una proporción equilibrada de carbohidratos, proteínas y grasas. Si adelgazas con una dieta equilibrada vas a ser capaz de mantenerla a largo plazo y la pérdida de peso será mas real y duradera.
Química cerebral y chocolate


Algunos alimentos pueden afectar a las sustancias químicas del cerebro y en consecuencia al estado de ánimo. Los dos neurotransmisores más importantes para la estabilidad de ánimo y los antojos de comida son la serotonina y las endorfinas. La serotonina se libera tras comer carbohidratos y azúcares y trasmite serenidad y estabilidad de ánimo. Las endorfinas se liberan tras comer grasas y chocolate y transmiten altos niveles de energía y euforia a las neuronas. El chocolate contiene azúcares y grasas por lo que estimula la serotonina y las endorfinas y además contiene teobromina, una sustancia similar a la cafeína, y feniletilamina, una sustancia química que se libera en el cerebro cuando nos enamoramos.


Cuando tengas deseos de chocolate para estar bien anímicamente recurre a otros alimentos menos adictivos que también te ayuden a subir tu nivel de neurotransmisores como por ejemplo carbohidratos como cereales integrales, grasas sanas como frutos secos o semillas y azúcares como dátiles, pasas, fruta o zumos de frutas.
Hongos en el intestino


La Cándida Albicans es un hongo que habita en el intestino de un 85% de la población donde convive con millones de bacterias y organismos microscópicos. Bajo determinadas circunstancias este hongo sufre una mutación y se vuelve invasor.¿Pero, qué tiene que ver la candidiasis con la compulsión por comer? Por un lado, la Cándida Albicans se alimenta de levaduras, azúcares y fermentos. El paciente con cándida tendrá unos mayores deseos de comer alimentos como por ejemplo, pan, bolleria, dulces, chocolate, quesos o bebidas alcohólicas. Por otro lado, este tipo de hongo produce una sustancia de desecho llamada acetaldehido al convertir el azúcar en alcohol: se ha demostrado que el acetaldehído puede producir adicciones a alimentos ya que forma unas sustancias químicas que actúan como falsos neurotransmisores.


Para eliminar las cándidas del intestino hace falta hacer una dieta que excluya levaduras, fermentos, alimentos dulces, bebidas alcohólicas, estimulantes y hongos y champiñones durante al menos tres meses. A su vez, hace falta seguir un tratamiento nutricional con suplementos nutricionales que ayuden a limpiar los hongos.


Grasas Sanas (OPTATIVO)
Los aceites son un parte fundamental de nuestra alimentación por su aportación en nutrientes esenciales, como los ácidos grasos, que  necesitamos ingerir porque nuestro organismo, por sí solo, es incapaz de sintetizarlos. Si restringimos la ingesta de grasas sanas como son los aceites de primera presión en frío, el aceite de oliva y las semillas y frutos secos crudos estaremos generando una deficiencia de ácidos grasos esenciales y vitamina A. Los ácidos grasos esenciales son necesarios para mantener un alto metabolismo basal y para la salud de nuestros órganos y tejidos.


Utiliza frutos secos y semillas crudas como semillas de sésamo, girasol o calabaza entre horas, en el desayuno o en platos como ensaladas. Prueba distintos aceites para preparar tus ensaladas como el aceite de lino, el aceite de cártamo o el aceite de sésamo todos ricos en ácidos grasos esenciales.

 
Alimentación Consciente PDF Imprimir E-mail
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General - Artículos de Interés

La raza humana ha avanzado hasta la era actual de manera asombrosa alcanzando niveles de desarrollo que nos facilitan la vida en muchos aspectos pero de la misma manera hemos ido perdiendo contacto con nuestra naturaleza y nuestras necesidades como seres biológicos que somos. La mayoría de animales en estado salvaje saben de manera innata que tipos de alimentos son los que les vienen bien y se saben mantener en buenas condiciones de salud. Nosotros en cambio tenemos a nuestro alcance una tremenda variedad de alimentos y no sabemos qué ni como comer.

En el supermercado hay de todo y de todo tipo pero casi la mitad de lo que hay dista de poder ser clasificado como un auténtico alimento pues consumimos una gran cantidad de productos procesados. A la vez estamos acostumbrados a satisfacer nuestro paladar con sabores “atractivos” que suelen ser salados, dulces o con un alto contenido graso. Todo esto hace que hayamos perdido la capacidad innata de saber que alimentos nos vienen bien y que alimentos necesitamos en cada momento, incluso llegamos a veces a no saber distinguir si tenemos sed o estamos hambrientos o quizás aburridos o estresados.

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