Alimentación consciente

La búsqueda de la dieta “ideal”

La raza humana ha avanzado hasta la era actual de manera asombrosa alcanzando niveles de desarrollo que nos facilitan la vida en muchos aspectos pero de la misma manera hemos ido perdiendo contacto con nuestra naturaleza y nuestras necesidades como seres biológicos que somos. La mayoría de animales en estado salvaje saben de manera innata que tipos de alimentos son los que les vienen bien y se saben mantener en buenas condiciones de salud. Nosotros en cambio tenemos a nuestro alcance una tremenda variedad de alimentos y no sabemos qué ni cómo comer, hemos perdido nuestra conexión con nuestras necesidades nutricionales reales y estamos embarcados en una búsqueda constante de lo que sería nuestra dieta ideal.

En el supermercado hay de todo y de todo tipo pero casi la mitad de lo que hay dista de poder ser clasificado como un auténtico alimento pues consumimos una gran cantidad de productos procesados. A la vez estamos acostumbrados a satisfacer nuestro paladar con sabores “atractivos” que suelen ser salados, dulces o con un alto contenido graso. Todo esto hace que hayamos perdido la capacidad innata de saber que alimentos nos vienen bien y que alimentos necesitamos en cada momento, incluso llegamos a veces a no saber distinguir si tenemos sed o estamos hambrientos o quizás aburridos o estresados.

Mucha gente recurre a la ayuda de un nutricionista para que le aconseje cual es la mejor manera de alimentarse pues realmente ya no sabe que comer. Ante tal situación a veces optamos por un determinado “tipo de dieta” que nos resulta fácil seguir pues solo hay que cumplir con ciertas normas de la dieta. Por ejemplo si somos conscientes de que hace falta un cambio hacia una dieta mas sana podemos elegir ser vegetarianos, o veganos, o macrobióticos o hacer una dieta ayurvédica o quizás una dieta para adelgazar hiperproteica. En todos estos casos nos estamos dejando llevar por ciertas reglas pero no estamos realmente escuchando a las necesidades reales de nuestro organismo. No lo hacemos porque hemos perdido la capacidad de hacerlo y al someternos a una filosofía de dieta seguimos bloqueando esta capacidad.

Es totalmente correcto intentar seguir una dieta mas sana, por ejemplo una dieta libre de productos animales o baja en carbohidratos o libre de grasas, crudivegana, etc pero lo que no debemos hacer es ser esclavos de esa dieta, ya que en ocasiones nuestro organismo necesita que le hagamos caso, necesita que recuperemos la capacidad de saber escucharle. Si hemos decididos ser, por ejemplo, veganos pero nos vamos de viaje y nos encontramos en una situación en la no hay opciones de dieta vegana mas que lechuga y ensalada no deberíamos negar a nuestro cuerpo la posibilidad de comer algún otro alimento aun a costa de sus necesidades por cumplir con “nuestra dieta”. Una dieta no debe ser una filosofía de vida pero sí una forma de querernos dándonos lo que realmente necesitamos en cada momento.

Escuchando a nuestro cuerpo

¿Cómo sabemos entonces lo que realmente necesitamos en cada momento? ¿Cómo recuperamos la capacidad de sentir nuestras necesidades nutricionales? Lo primero que tenemos que hacer es querernos, estar en paz con nosotros mismos y desde ahí intentar prescindir durante un tiempo de todo tipo de estimulantes. Los estimulantes en la dieta son principalmente el café, el té negro, los azucares, las bebidas cafeinadas o azucaradas, el alcohol y la sal. Estos alimentos nublan nuestras necesidades nutricionales. Podemos confundirnos y llegar a pensar que lo que nos está pidiendo el cuerpo es un café o algo dulce porque lo necesitamos. Lo mismo ocurre con los alimentos altamente alergénicos entre los que se encuentra principalmente el chocolate, el trigo y los lácteos. Estos alimentos que suelen causar muchas alergias tienden a volverse adictivos y hacernos creer también que los necesitamos. Si somos alérgicos al trigo acabaremos siendo adictos al trigo y pensaremos que nuestro organismo nos pide trigo constantemente porque le va bien o lo necesita. Fíjate en qué alimentos te cuesta dejar de consumir a diario y quizás seas alérgico a ellos.

Una vez hecho este esfuerzo, que al principio es un gran esfuerzo, si dejamos pasar un mes o dos sin estimulantes veremos como empezamos a reconocer necesidades reales de alimentos. Al ir prescindiendo de sabores altamente salados o dulces nuestro paladar se equilibra y nuestro organismo se vuelve mas consciente y un día nos sorprendemos sabiendo que nos está pidiendo algo concreto como crudo o cocinado, proteína animal o vegetal, frutas o verduras, calórico o con fibra o en zumo o un gran vaso de agua fresca y limpia. No es lo mismo sentir que necesitas una ensalada o un pescado como creer que necesitas un café o un dulce o pan o queso. Hacer esto requiere un alto nivel de compromiso con la salud y un gran nivel de consciencia.

 

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By Elena Perea

Elena Perea acabó una licenciatura en Ciencias Exactas en Madrid, posteriormente estuvo residiendo en Inglaterra donde cursó estudios en la Plaskett Nutricional Medicine College y se diplomó en el año 2001 como “Nutritional Therapist” o Nutrición terapéutica. También ha cursado estudios con el Institute for Functional Medicine en Londres: Gastrointestinal Health, Head to Toe, y Applying Functional Medicine.

2 Comments

  1. Solanda Palacios el 13 junio, 2017 a las 6:45 pm

    Como puedo aprender a ser una terapeuta de nutrición consciente?

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