Alimentación y Embarazo: Dieta para una Vida Nueva

Alimentación: embarazo y primeros años de vida

La alimentación durante el embarazo y los dos primeros años de vida es fundamental ya que sienta las bases de la salud del futuro adulto. Una buena nutrición ayuda a que se desarrolle adecuadamente la concepción, el embarazo y el nacimiento e incrementa la posibilidad de concebir un bebé sano. A la vez si la madre está bien nutrida, no solo en cuanto a macronutrientes, sino también en cuanto a vitaminas, minerales y ácidos grasos se reduce el riesgo de problemas como bebés de poco peso, adelantos, eclampsia y cesáreas.

Lo ideal sería que tanto el hombre como la mujer hicieran un tratamiento desintoxicante y remineralizante antes de decidirse a concebir un hijo para minimizar la carga tóxica que los bebés heredan de los progenitores. Pero si el embarazo ha ocurrido antes de que nos podamos preparar nutricionalmente a la llegada de un nueva ser todavía hay muchas medidas que podemos tomar para disminuir la entrada de nuevas toxinas y optimizar la salud del bebé.

Es imprescindible durante este periodo reducir al máximo la ingesta de elementos tóxicos. Se debe prescindir del café, té, bebidas alcohólicas, cigarrillos y reducir el consumo de productos envasados y enlatados. Durante el embarazo, la lactancia y los dos primeros años de vida del niño los alimentos ecológicos son algo fundamental porque están libres de toxinas químicas y además tienen un nivel mas alto de nutrientes.

La dieta de la mujer embarazada debería ser mas alta en proteínas y mas calórica pues aumentan considerablemente las necesidades de macronutrientes. Es por esto que se recomienda comer proteínas de alta calidad como pueden ser carnes ecológicas (sobre todo conejo, pollo y aves de caza) y a la vez evitar las carnes de cerdo y embutidos y fiambres. Se recomiendan también pescados salvajes, huevos de corral, legumbres a menudo y cereales integrales ricos en fibra, vitaminas B y zinc. Si nos alimentamos durante el embarazo con una cantidad adecuada de proteínas, y no tenemos carencias de nutrientes esenciales para el embarazo como pueden ser el zinc, el manganeso, hierro o los ácidos grasos esenciales va a ser mas difícil que suframos de los típicos antojos. Que en realidad no son mas que avisos del organismo de que le están faltando algunos macro o micronutrientes.

 

Lactancia y prebióticos

Un bebé al que se amamanta adquiere una gran proporción de Bifidobacterium Bifidus, un organismo beneficioso que habita el intestino. Esto ocurre si la leche materna es de buena calidad, es decir si está libre de toxinas provenientes de algunas medicinas, tabaco, aditivos,… El Bifidobacterium bifidus se considera el componente predominante de la flora intestinal de un bebé sano. En cambio, si se alimenta al bebé con leches de fórmula, normalmente desarrolla una flora intestinal rica en otro organismo, el Lactobacillus acidophilus, que aunque también es beneficioso, es característico de una edad mas adulta. Los bebés que se crian con leches maternizadas adquieren una flora intestinal diferente. Aunque esto no tiene unas consecuencias negativas inmediatas, se reconoce la importancia de una flora rica en B. bifidus en la infancia, tal como ha programado la naturaleza.

El sistema digestivo del bebé no está totalmente desarrollado para poder digerir y absorber bien los alimentos. En esta etapa tan delicada, la leche materna se adapta perfectamente a las necesidades del bebé ya que es un alimento predigerido, es decir, la madre come y digiere una variedad de alimentos que llegan al bebé a través de su leche.

Sin embargo, a pesar de ser el alimento mas indicado para los primeros meses de vida es importante tener en cuenta que la leche materna será tan adecuada como lo sea la dieta de la madre. Si la madre consume una gran cantidad de productos lácteos, sigue una dieta con mucha sal o tomá café, té o alcohol, la leche materna dejará de ser el mejor alimento. La leche de vaca es uno de los alimentos que mas predisponen a reacciones alérgicas y no tiene que ser ingerida directamente por el bebé para producir una sensibilidad. De hecho, si durante el embarazo o la lactancia la madre consume una gran cantidad de derivados lácteos, la proteína de la leche de vaca, que es difícil de digerir, puede alcanzar al bebé y predisponerlo para una intolerancia que se puede manifestar como eccema, dermatitis, exceso de mucosidad o pasar inadvertida.

La mayoría de las leches maternizadas que se comercializan se fabrican a partir de la proteína de la leche de vaca. Cuando no sea posible amamantar al bebé con leche materna es preferible el uso de leches maternizada a base de proteína de soja o de cabra ecológicas. Las leches maternizadas a base de proteínas de leche de cabra son mas fáciles de digerir y no predisponen a la aparición de alergias alimentarias.

 

Ácidos grasos esenciales

Los ácidos grasos esenciales , más conocidos como omega 3 y omega 6, son esenciales porque necesitamos ingerirlos con nuestro alimento ya que nuestro organismo no puede producirlos. Estos nutrientes son necesarios para el equilibrio del sistema nervioso y para el correcto desarrollo del cerebro. Las necesidades diarias de estos ácidos grasos son especialmente elevadas en los primeros meses de vida. Los bebés prematuros son más susceptibles aún de tener deficiencias. La leche materna contiene cantidades óptimas de estos nutrientes tan delicados, pero no así las leches maternizadas o de fórmula. Por este motivo es recomendable añadir al biberón de 15 a 20 gotas de aceite de primera presión en frío que contenga ácidos grasos omega-3 y omega-6, como por ejemplo una mezcla de aceite de lino y aceite de borraja.

 

Durante los dos primeros años

  • Amamantar al bebé con leche materna al menos durante los tres primeros meses. Si no se puede continuar con la lactancia es preferible usar leches maternizadas a base de proteína de soja ecológica o de leche de cabra.
  • Introducir los nuevos alimentos de uno en uno para poder observar si se produce algún tipo de reacción alérgica.
  • No introducir el trigo ni los lácteos de vaca hasta que el niño haya cumplido los dos años, cuando su sistema digestivo e inmunológico están mas desarrollados.
  • Usar alimentación ecológica en todo lo que sea posible.
  • Añadir a la alimentación diaria (en el biberón o en los purés) una cucharadita de una mezcla de aceite de lino y aceite de borraja ricos en ácidos grasos esenciales en una proporción 2:1.

 

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By Elena Perea

Elena Perea acabó una licenciatura en Ciencias Exactas en Madrid, posteriormente estuvo residiendo en Inglaterra donde cursó estudios en la Plaskett Nutricional Medicine College y se diplomó en el año 2001 como “Nutritional Therapist” o Nutrición terapéutica. También ha cursado estudios con el Institute for Functional Medicine en Londres: Gastrointestinal Health, Head to Toe, y Applying Functional Medicine.

1 Comment

  1. cocinitas de madera el 17 diciembre, 2017 a las 4:35 pm

    Sólo quería decir hola, y gracias por este blog!

    http://unamadrecomotu.tumblr.com/post/168619419813/cocinitas-de-madera

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